19

Ayer 19 se cumplierón 21 años de los terremotos de la Cd. de México. Esa historia la comentan hasta el choteo, la explotan a desmedida, y mejor aún, le sacan el mejor de los provechos para desviar la atención, para propiciar el OLVIDO.
Ayer, también, 19 de septiembre, se cumplierón 7 meses de la tragedia en Pasta de Conchos, ¿que medio comentó el accidente? ¿Quien se acordó de lo ocurrído en Coahuila?. La respuesta es sabida por todos. Ningún pseudo noticiario, ningún pseudo medio informativo recordo ese acontecer.
Para aquellas esferas elitistas es facíl olvidar. “La memoria esta llena de olvido” decía Mario Benedetti. Que facíl, para ellos, olvidar gente marginada por su neoliberal concervadurismo. Gente que vive al día, que se juega la vida a ganarsela, carentes de servicios tan básicos como la digna educación. He ahí la desmostración del gobierno en spots manifestando el exito de programas como Oportunidades o como los comerciales que muestran a un IMSS como hospital de primer mundo, paredes blaquisimas, pisos empecables, incluso pacientes y enfermeras con caracteristicas “bonitas”. Dudo mucho que representen a la mayoría de la población ¿Donde grabarón esos comerciales? ¿En algún foro de televisa?.
En la ONU se muestra un fox jactante de haber forjado y contruido “instituciones fuertes y consolidadas”. Pero que tan lejos puede llegar un gobierno con instituciones con credibilidad dudosa, cuando el 40% de la población vive en condiciones precarias. El gobierno hace que el pueblo viva de su pasado, que se remita al pasado para olvidar, incluso sobre el presente, la cuestión es resanar las grietas, grietas que crecen más y más.
Las personas relegadas a la pobreza representan un uso. Sino es para una utilidad laboral es para una orientación política. El labor que nadie quiere hacer: el trabajo peligroso o el trabajo mal pagado o ambos. Trabajos y labores de esa clase sobran y gente en estado de pobreza sobra más, es decir, la carne de cañón, las municiones. El pueblo sucumbe como clase explotadora al verse obligada por los que tienen el poder, por los que mueven el dinero, por la gente carente de sensibilidad humana y sobre todo de inteligencia. Reto a cualquier empresario de cuentas mal ganadas, a cualquier lider charro o mejor todavía, a algún político o presidente electo a una jordana laboral de 8 horas a 500 metros bajo tierra, sin el equipo adecuado, sin condiciones dignas y con salarios de $800 pesos semanales, en el mejor de los casos.
El día que La Otra Campaña estuvó en la plaza de las tres culturas, se presentó un trió de nombre La Lengua. Dicho trió tocó una canción con una letra muy profunda, que la verdad me pegó, me llegó. La letra de la canción habla de los mineros. La canción habla del minero, cualquiera de los 65. El minero, en primera instancia, antepone el sufrimiento y dolor provovado por el amor hacía su pareja. Quiere olvidarse de las condiciones en las que trabajaba, quiere olvidarse de su explotación, es decir, es tal el dolor y el rencor causado por la gente que propició su muerte que no quiere morir de odio, prefiere morir de amor, de sentimiento. Morir de frio provocado por el alejamiento corporal de su pareja, de su amor.
65 mineros.
Todos muertos,
y yo soy uno de ellos,
Ahora solo quiero
decirte mi verdad.
No me mataron los gases,
ni 200 metros de carbón.
No les voy a dar el gusto
de decir que me mato la producción.
Fueron tus ojazos,
mar profundo y negro,
no volver a verlos,
lo que me mato.
Fueron tus ojazos,
que me despidierón,
tus ojazos negros
como el carbón.
Ya no soy minero
de carbón.
Ahora pico nubes,
pa’ ver cuando subes.
Fueron tus ojazos,
mar profundo y negro,
no volver a verlos,
lo que me mato.
Fueron tus ojazos,
que me despidieron
tus ojazos negros
como el carbón










