De David Lynch a Olallo Rubio
Ahora bien, este analisis depende de que nivel tengamos (educacional, intelectual, cultural, incluso economico) y la influencia que tengan sobre nosotros factores externos. No es tan sencillo este procedimiento de analisis, por que parte de una subjetividad no de una objetividad.
Este es el reto de ¿Y tu cuento cuestas?. Primera realizacion de Olallo Rubio. No es pelicula, no es documental. Es un reto para la sociedad mexicana y para aquellos retractores que se niegan a ver solo su efimera “realidad”. El filme no consiente ni mima, no nos dice lo que queremos oir o lo que creemos suponer. Trata de ser friamente objetiva, a tal punto que uno se ve tristemente reflejado, incluso un represivo encono se manifiesta a lo largo de la cinta. El objetivo final de la cinta no son obtener respuestas a partir de una pregunta, sino obtener mas preguntas y cuestionamientos, buscando la respuesta que mejor nos satisfaga.
La pelicula paso por desatinados insultos por parte de grupos conservadores tachandola de mentirosa y despreciable, que encontraro en ella argumentos nada complacientes. Duro un par de meses en cartelera, llegando a diversas salas del pais que van desde cd. obregon, tijuana y cd. juarez hasta merida, cancun y oaxaca, pasando por leon, queretaro y aguascalientes. Lamentablemente no todos las ciudades corrieron con la misma suerte. Ahora, ironicamente, la podemos encontrar en blockbuster a un precio de $150 pesos.

¿Y que tiene que ver esto con Lynch? La ultima pelicula de David Lynch, INLAND EMPIRE es justamente lo mismo, un reto al intelecto. Un ajedrez filmico, no de facil digestion. Incluso para los seguidores de Lynch resulta un laberinto, un verdadero rompecabezas con piezas que no encajan y de diferentes dimensiones. Es de esas peliculas que hay que ver mas de una vez, lo cual resulta una tarea dificil de emprender. A diferencia de Lost Highway y Mulholland dr. este reto aun no tiene conexion; con dimensiones desfazadas, relaciones complejas y situaciones absurdas, en suma un encriptacion digna de un hacker cinematografico.
Al final no sabemos si nos gusto si nos enfado o si la terminamos por odiar. Lynch, una vez mas cumple su objetivo.
La cinta la relaciono con una pieza de jazz posmoderno o una cancion de Mars Volta, o un libro de Sartre: un bocado que se debe masticar mas veces que otras cucharadas, los condimentos diferentes, a los que no estamos acostumbrados, nos haran repelerlo en primera instancia, pero un sabor que no ubicamos nos hara volver a degustar, y una vez mas, despues de varias pasadas podremos encontrar el gusto y saborearlo. Y al final repetiremos con gran orgullo.



























